¿Por qué ganó Ollanta Humala?

Esa es la pregunta que se estarán haciendo no pocas personas en el Perú y en el exterior. Los comentarios que tratan de explicar esto también son muchos, y van desde los que sienten que han perdido, hasta los que celebran el triunfo del líder de Gana Perú.
Pero cómo ha llegado a ganar la presidencia Ollanta Humala si en enero de este año tan sólo tenía el 7% de intención de voto. Sin duda; el ego de Luis Castañeda, primero en las encuestas por más de un año, y Alejandro Toledo, quien reemplazó al ex alcalde de Lima en las preferencias electorales en los primeros meses del 2011; sumado una clara intromisión presidencial para bajarse la candidatura del último de estos, ayudó a que el ex comandante del Ejército pueda subir y pasar a una segunda vuelta electoral. Sin olvidar, claro está, a Pedro Pablo Kuczynski, quien luchó contra el ex presidente por llegar en un inútil tercer lugar.
Una vez que Humala Tasso alcanzó el primer lugar en las encuestas, ni Toledo, ni Castañeda, ni PPK dieron la talla de estadista y desprendimiento para poder renunciar a sus aspiraciones electoreras y apoyar a una candidatura que le haga frente al líder nacionalista.
Se sabía que el fujimorismo tenía un voto duro del 23% el cual no iba a cambiar. Al igual Humala contaba con más del 30% del electorado que difícilmente iba a dejar de votar por él. Quedaba así algo más del 40% de los votos que se repartían Perú Posible, Solidaridad Nacional y la Alianza por el Gran Cambio. Sin embargo, los candidatos de estos partidos equivocaron sus estrategias: todos ellos quisieron “bajarse” a Gana Perú, cuando lo más fácil era dejar fuera de competencia a Fuerza 2011. Para esto tenían que sentarse, dejar el ego y la soberbia; conversar, dejar de lado las diferencias, renunciar a sus ansias de poder, dando un mensaje al país que los políticos pueden hacer actos que enaltecen; pero no lo hicieron.
Y es así que la pesadilla de muchos peruanos se hizo realidad: tener que escoger entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori al próximo presidente de la República. Es a partir de acá que el actual presidente electo, muy bien asesorado por cierto, sí da la talla.
Si bien en la primera vuelta Humala mantuvo un perfil relativamente bajo, no respondía los ataques de sus rivales, en la segunda vuelta supo administrar los ataques y respuestas a su contendora, la hija del ex dictador.
Para esto sin duda jugo un papel importante la prensa. Pero no la prensa independiente, sino la que tomó partido por Fujimori Higuchi una vez que se supo quienes pasaban a la segunda vuelta electoral. Y es que saturaron a gran parte del electorado con sus denuncias contra Ollanta Humala, muchas de estas sin sentido, sin pruebas y con una grosera intensión de dañar la candidatura del ex oficial del Ejército. Además que eran las mismas que había utilizado Alan García en la anterior campaña: el salto al vacio y el chavismo en el Perú.
En Gana Perú, sin embargo, lo primero que se hizo fue “suavizar” la imagen de Humala. Ya lo habían empezado en la primera vuelta, pero no fue suficiente. El ataque que recibía su plan de gobierno lo llevó a la necesidad de concertar, lo que significó la renuncia de varios puntos que preocupaba al elector que no votó por ellos en un principio. Además de convocar a personalidades de otras tiendas políticas e independientes.
Esto sirvió para ganar unos votos a favor de Ollanta. Pero no era suficiente, aún Keiko Fujimori se mantenía a la cabeza de las encuestas con una diferencia hasta de 5 puntos porcentuales. Entonces no sólo había que ganar los votos de los indecisos, sino también quitarle votos al contrincante.
Y así a pocos días del debate presidencial, empezó la contraofensiva de Gana Perú, que a diferencia de Fuerza 2001 y los medios que la apoyaban, le hacían recordar al electorado las tropelías del gobierno de Alberto Fujimori, casos que realmente sucedieron y no supuestos.
A una semana de las elecciones el caso de las esterilizaciones forzadas, un horror cometido por el padre de Keiko Fujimori, fue el caballo de batalla de quienes no querían que el fujimorato se instale nuevamente en el poder, calando en la sensibilidad de muchos ciudadanos, los suficientes para cambiar o decidir su voto por Humala Tasso.
No olvidemos también el apoyo de Mario Vargas Llosa y de Alejandro Toledo al candidato nacionalista y las pocas afortunadas declaraciones, que pasarán a la historia, de los vocero del fujimorismo: Martha “el señor San Martín tendrá que rendir cuentas” Chávez; Jorge “nosotros matamos menos” Trelles y Rafael “no fue contra su voluntad, sino sin su voluntad” Rey.

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