Alertan de posible catástrofe ambiental en el Caribe venezolano
La imagen de un enorme buque
petrolero que está inundado e inclinándose hacia un costado frente a una costa
remota de Venezuela ha desatado este miércoles (03.09.2020) exhortaciones
internacionales para que se impida un derrame de crudo que generaría una
catástrofe ambiental.
Después de años de abandono, el
FSO Nabarima, un monstruo oxidado lleno de crudo pesado, se encuentra en un
peligroso estado de deterioro. A pesar de que se desconoce la magnitud de los
daños, si no es reparado pronto podría hundirse y desencadenar un desastre
ambiental, contaminando las aguas azul turquesa a lo largo de las costas
venezolanas y de varias naciones vecinas del Caribe, aseguran expertos marítimos
y críticos del gobierno de Venezuela.
Para agudizar las preocupaciones,
el gobierno chavista de Nicolás Maduro no ha efectuado declaraciones públicas
sobre sus planes con respecto al navío.
Sin embargo, trabajadores
petroleros opositores al gobierno como Eudis Girot, director de la Federación
Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV), han iniciado una
campaña para que Maduro preste atención a la situación e instó al gobernante a
que deje atrás los años de amargas disputas entre su gobierno y el sindicato de
trabajadores de la industria petrolera a fin de evitar un posible desastre
ambiental.
"Invito al presidente de la
República a que se monte en un helicóptero, que vaya hasta el Nabarima, que
haga él mismo una inspección”, dijo Girot en un video publicado en internet
hace unos días. También publicó tres fotografías de lo que asegura es la inundada
sala de máquinas del buque. ”Yo quisiera estar equivocado, por Dios”.
Cargado con 1,4 millones de
barriles de petróleo
El Nabarima, de bandera
venezolana, es un navío de 264 metros (866 pies) de eslora que se cree está
lleno casi a su capacidad máxima de 1,4 millones de barriles de crudo, una
cantidad casi cinco veces mayor a la que derramó el Exxon Valdez en 1989.
El buque se utilizaba como
plataforma estacionaria anclada en el Golfo de Paria con el objetivo de ayudar
a la exportación de petróleo. Pero quedó inactivo tras el reciente desplome en
la demanda de energía a nivel mundial a causa de la pandemia del coronavirus y
a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el gobierno de Maduro, las
cuales han ahuyentado a posibles compradores del crudo pesado que produce
Venezuela.
Actualmente, la sala de máquinas
del Nabarima está a la deriva en la citada zona marítima con una ligera
escoriación a estribor derecha, indicó el diario local El Nacional.
Según el mismo rotativo, el
pasado 20 de agosto la presidenta de la Comisión de Ambiente de la Asamblea
Nacional, María Hernández, denunció los riesgos de un derrame debido a
problemas con el tanquero, que "se ladeó” debido a las mareas y a la
propia carga.
DW en español



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