Biden preocupado por huelga de ferrocarriles
Washington (EFE).- El presidente
estadounidense, Joe Biden, avisó este martes que una huelga de ferrocarriles
podría poner «en peligro» la economía de Estados Unidos y pidió al Congreso que
intervenga antes de que se produzca ese parón, que podría empezar el 9 de
diciembre.
Biden formuló esas peticiones al
inicio de una reunión en la Casa Blanca con los líderes demócratas y
republicanos del Congreso.
«Hay mucho que hacer, incluyendo
resolver la huelga de ferrocarriles. El Congreso debe actuar. No será fácil,
pero creo que tenemos que hacerlo. La economía podría estar en peligro»,
aseveró el mandatario, sentado a la cabeza de una mesa rectangular con los
líderes del Congreso a cada lado.
Biden ha intervenido este año en
varias ocasiones en las negociaciones entre la industria ferroviaria y los
sindicatos.
Con la ayuda del Gobierno, las
dos partes ya alcanzaron en septiembre un acuerdo tentativo que recogía una
subida de salarios del 24 % para los trabajadores, así como cláusulas para
permitirles ir al médico o responder a emergencias familiares sin ser
penalizados, como hace el sistema actual, que no contempla días de enfermedad.
Los trabajadores de ocho
sindicatos del sector ferroviario han votado en los últimos meses a favor de
ese acuerdo, pero cuatro sindicatos lo han rechazado y, en los últimos días,
han amenazado con convocar un paro a partir del 9 de diciembre, justo antes de
las Navidades.
Acción del Congreso para evitar la huelga
Ante esa situación, el presidente
anoche instó al Congreso a intervenir y le pidió que apruebe una ley para
imponer el acuerdo tentativo que se alcanzó en septiembre, algo que el
Legislativo tiene potestad de hacer en función de una regulación que se remonta
a 1926.
La presidenta de la Cámara de
Representantes de EE.UU., la demócrata Nancy Pelosi, anunció anoche en un
comunicado que someterá a voto en esa cámara un proyecto de ley para frenar la
huelga.
Una interrupción del transporte
ferroviario a nivel nacional afectaría de forma negativa a la economía y
provocaría más interrupciones en la cadena de suministro.
De producirse una huelga
ferroviaria, 765.000 personas podrían perder su trabajo en las dos primeras dos
semanas, según estimaciones de la Casa Blanca.



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