Conga no va, una nueva etapa para acercar a la minería con la población
La postergación del proyecto
Conga hasta el 2013 por parte de la empresa Newmont Mining Corp (NEM) y el 78%
de rechazo que esta produce en la población de Cajamarca, debe de servir al
gobierno para que inicie una nueva etapa, lo más pronto posible, para dar
entender a la población de los beneficios que la minería les puede traer.
Y es que la mayoría de las
personas, en especial en provincias, relacionan a la minería con la
contaminación. Además, sienten que el Estado no los protege cuando algunas de
las grandes empresas extractivas que operan en el país cometen algún tipo de
abuso. Razón, tal vez, no le faltan.
Sin embargo, el momento le es
propicio para el gobierno de Ollanta Humala, junto a las empresas mineras,
empiecen un trabajo de información, a la par con ejecución de obras, que
permitan a la población que se siente afectada por la minería, entender que
ésta trae consigo beneficios y desarrollo para ellos y para el país.
La minería, por ser una actividad
extractiva, siempre va dejar algún tipo de secuela en el medio ambiente. No obstante,
es una obligación de las empresas mineras utilizar todos los recursos que le
sean posibles para que cualquier meya que pueda ocurrir en el medio ambiente
sea lo mínimo posible.
Pero no sólo eso. Tiene que
dárselo a conocer la población: qué es lo que va hacer, cómo va afectar y cómo
lo solucionar. Además, por supuesto, dar a conocer de los beneficios que trae consigo,
asegurándoles que la calidad de vida que tiene la población que se puede ver
afectada, va mejorar.
Todo esto, sin duda, hará que la
percepción que la población tiene de la minería, en especial en el interior del
país, cambie a favor de ésta. Y hará que proyectos, no sólo el Conga, se puedan
concretar.
El trabajo no es fácil. Al contrario
es arduo y seguramente tomará mucho tiempo. Y es que el rechazo de la
población, y los malos antecedentes de las mineras, vienen de décadas. Tal vez
proyecto Conga no vaya a partir del 2013 como lo tienen previsto los
funcionarios de NEM, es muy probable que tenga que esperar un año más. Sin embargo,
servirá para acercar a las mineras con la población.
Esto también debe de ser
aprovechado por el gobierno para poner en claro a empresas extractivas las
condiciones que deben cumplir para poder iniciar sus actividades. Destinar más
de las ganancias que deja esta actividad, en las zonas donde se producen éstas.
Políticamente, las personas y
grupos violentistas que están en contra de la minería verán disminuido su poder.
El gobierno se podrá sentar a dialogar sin presión.
Pero lo más importante, el
gobierno debe de identificar a los nuevos líderes políticos en el interior del
país. Líderes que crean en el diálogo, la democracia y la inversión. De tal
forma, que los violentistas queden rezagados y no tenga tribuna para lo que
ellos ven: las próximas elecciones.



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