El Nobel de Literatura, un año de ausencia
Los académicos suecos intentan devolverle el prestigio al
Nobel de Literatura tras aplazar la entrega del premio de 2018 hasta el próximo
año, después de un escándalo de abusos sexuales que coincidió con el auge del
movimiento #MeToo.
La Academia Sueca, creada en 1786 por el rey Gustavo III,
entrega desde 1901 el galardón literario más prestigioso, cumpliendo los deseos
de Alfred Nobel (1833-1896).
Algunos de los escritores más célebres del último siglo como
Albert Camus, Samuel Beckett o Ernest Hemingway recibieron ese premio,
considerado como el santo grial de los novelistas, poetas y dramaturgos.
También lo recibió Bob Dylan, en 2016, en una decisión que
suscitó muchas críticas, sobre todo teniendo en cuenta que algunos escritores
de éxito crítico y público nunca tuvieron ese honor, como el estadounidense
Philip Roth, fallecido en mayo.
Tras la controversia con Dylan, los académicos trataron de
mejorar su imagen concediendo el premio a un candidato de consenso, el
británico de origen japonés Kazuo Ishiguro, en octubre de 2017.
Pero tres semanas después, la institución se encontró en el
ojo del huracán. El origen del escándalo fue el francés Jean-Claude Arnault, al
que 18 mujeres acusaron de violación o agresiones sexuales en noviembre de
2017, unas semanas después de las denuncias contra el productor de cine
estadounidense Harvey Weinstein, que originaron el movimiento #MeToo.
Arnault, casado con una miembro de la Academia Sueca, es
sospechoso de haber acosado a académicas y a mujeres o hijas de académicos.
Cobró además durante años importantes subsidios de la institución para el
funcionamiento de su centro cultural Forum, muy conocido entre los
intelectuales de Estocolmo.
Un tribunal sueco, que juzgó a Arnault por la violación de
una joven en 2011, dará a conocer su sentencia el lunes. La fiscalía pidió tres
años de cárcel para él.
- Una academia agotada -
Los desacuerdos en el seno de la Academia sobre la forma de
gestionar esa crisis provocaron tensiones entre sus 18 miembros, así como la
renuncia de varios académicos, entre ellos la secretaria permanente Sara
Danius.
La institución apenas conserva 10 miembros en activo, y sus
estatutos exigen la presencia de al menos 12 académicos para poder funcionar.
"Sabía que había fallos en la organización, pero nunca
habría imaginado que se produjera algo así", dice Lars Heikensten,
director de la Fundación Nobel, que financia el premio.
La Academia, paralizada y objeto de burlas en el mundo
entero, anunció a primeros de mayo que entregaría el Nobel de Literatura de
2018 el próximo año junto al de 2019.
- "Ridícula" y "chovinista"-
Frente al cataclismo que vive la institución secular, varias
personalidades suecas lanzaron un Nobel de Literatura alternativo a la espera
de que regrese el verdadero en 2019.
Ese "Nuevo Premio de Literatura 2018", creado por
la autodenominada "Nueva Academia", busca alejarse del galardón
original, considerado por los impulsores de esa iniciativa como el reflejo de
un viejo mundo lastrado por "los privilegios, los conflictos de interés,
la arrogancia y el sexismo". El premio se entregará el 12 de octubre.
"El nombramiento vitalicio y el envejecimiento de sus
miembros crean también una situación difícil, ya que algunos de ellos siguen en
activo a una edad en la que ya no tienen la capacidad de trabajar de forma
profesional o ya no entienden la imagen que el público tiene de la Academia",
asegura Madelaine Levy, periodista literaria del diario Svenska Dagbladet.
Considerada como "ridícula" o
"chovinista" por el público, la Academia Sueca parece haber perdido
la confianza de este.
"La Academia debe ser reformada para que sea más transparente
y tenga reglas más estrictas en materia de conflictos de interés", dice la
periodista.
AFP



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